miércoles, 1 de abril de 2015

Jubileo; Müller: sin verdad no hay misericordia

Habla el Prefecto de la Congregación para la Doctrina de la Fe: el hombre y la Iglesia a menudo tienen la tentación de separarlas

El Año Santo Extraordinario, proclamado por Papa Francisco y que comenzará el 8 de diciembre, tendrá que recordar a los hombres que la misericordia no puede existir sin la verdad. Aunque el hombre y la Iglesia «a veces tienen la tentación de separarlas»; el amor de Dios está estrechamente vinculado con la verdad. Un discurso que también se aplica a las familias heridas, las que se encuentran en situaciones de irregularidad y para las cuales la Iglesia está buscando nuevos instrumentos pastorales. Son las precisaciones del cardenal Prefecto para la Doctrina de la Fe, Gerhard Ludwig Müller, quien en el Sínodo extraordinario que se llevó a cabo el año pasado fue uno de los más férreos defensores de la doctrina.


Al hablar sobre el Jubileo con la agencia italiana Ansa, el cardenal alemán indicó que «el Año Santo Extraordinario debe contener todo esto». Dios ama «interviniendo en la historia, con su gracia», pero no es solo un «favor», dijo el prefecto de la Doctrina pronunciando el término el latín, que corresponde a simpatía, apoyo, aprobación, algo que da una ventaja. Dios no interviene «para dejar las cosas como están», sino para que podamos vivir «una renovación, una transfiguración, para que podamos tener un corazón cada vez más amplio, cambiar de vida verdaderamente. Y en el Año Santo también tendremos que recordar que no podemos hablar de misericordia sin verdad».


En vista del Sínodo que se lelvará a cabo en octubre de este año, Müller recuerda que esto también vale para la familia. «Hay que acoger a todos, claro, incluso a los pecadores, porque todos lo somos, pero según la disposición de Dios y no según los razonamientos humanos. A veces los hombres ven las cosas un poco diferente de como las ve Dios».


Acoger, pues, para que «el matrimonio sacramental todavía exista». «La misericordia de Dios nos toma por lo que somos, pero no nos deja como nos encuentra», dijo el Prefecto del ex-Santo Oficio.


Entre las cuestiones que suscitaron mayores debates dentro de la Iglesia, en vista del próximo Sínodo sobre la familia, está la de la admisión a los sacramentos para los divorciados que se han vuelto a casar. Pero la «condición» de la intervención de la gracia, insistió el cardenal, es que lleve a la «salvación», que pasa por un cambio. «No podemos anunciar la resurrección sin la cruz; no hay ni una segunda o tercera vía», concluyó el cardenal, dando a entender que no será posible encontrar atajos en relación con estos temas.

Fuente: Vatican Insider.

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